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El Entorno y Yo como un TODO: La Percepción y La Empatía
- 3 junio, 2015
- Posted by: CoachingPOP
- Category: Reflexiones de confrontación Sin categoría
Nos encontramos en un momento donde podemos observar un constante enfrentamiento con el entorno. Con el entorno como ciudad, como país, como sociedad y a distintos niveles: político, social, humano e incluso conciencial.
Al observar cuál es la percepción generalizada de este entorno vemos que hemos entrado en una búsqueda reiterada de culpables de la situación actual ya no sólo en el más cercano, sino a nivel global, y en donde se percibe la realidad a nivel común desastrosa, inmoral, competitiva, involucionada e incluso agresiva, entrando en juicios constantes sobre el camino que estamos tomando como especie.
No obstante, este no es nuestro estado natural, sino que surge de una incomprensión de la realidad, de algo que hemos percibido con DOLOR y que ahora, al traerlo a nuestro presente, lo somatizamos en nuestro cuerpo con sufrimiento al identificarlo como peligroso, aunque el peligro no sea tal. Esta incomprensión puede llevarnos a la monotonía y hastío ante ese entorno que no aceptamos y, como consecuencia, se busca (e incluso se exige) un cambio dependiendo de la percepción que tengamos de esa realidad sesgada por nuestra mente y nuestro miedo, y de los conceptos que hemos adquirido en base a ellos. Por tanto, al percibir nuestro entorno como desequilibrado e injusto entramos en un enfrentamiento directo o indirecto con este, dándose 2 tipos de reacciones:
-Si nos enfrentamos de forma directa, exigimos el cambio a los que consideramos (percibimos) que están en una situación preferente a nosotros a nivel económico, social, político, etc.
-Si nos enfrentamos de forma indirecta, buscamos el cambio intentando recrear una micro-realidad donde implantar aquello que, desde nuestro punto de vista (nuestra percepción), es lo justo y equilibrado.
Si hacemos una introspección sincera, entenderemos que aquello que no aceptemos del entorno está en nosotros por lo que, por más que nos alejemos o aislemos, veremos su reflejo y su réplica de una forma u otra, pues forma parte de nuestro propio aprendizaje ya que nosotros también formamos parte de ese entorno (entorno y yo como un TODO).
Pero podemos comenzar a ser conscientes de nuestro estado detectando nuestras QUEJAS. La queja implica miedo y la ya mencionada no-aceptación en primer lugar de nosotros mismos. Y si no nos aceptamos, difícilmente aceptaremos nuestra realidad y, por extensión, la de los demás.
Si hacemos un ejercicio de no-identificación con la situación y comenzamos a realizar un diálogo interno sano, podemos llegar a entender y aceptar que realmente las situaciones no son ni buenas ni malas, sino oportunidades para avanzar en nuestro aprendizaje y empatizar con nosotros mismos y, por extensión, con nuestro entorno, pues no existe una separación de nosotros con este. Es decir, no somos nosotros y el entorno, ya que a su vez nosotros somos el entorno de otras personas. Por tanto, SOMOS el conjunto.
Cuando tenemos esa Percepción Global de Todo como un TODO, entendemos que TODOS estamos en un proceso de aprendizaje; y de forma constante. Y eso implica EMPATIZAR para ENTENDER y ACEPTAR el momento y la situación de cada persona (e incluso conjunto de personas) sin entrar en juicios. Porque no hay nada que cambiar. El querer cambiar algo o a alguien es no aceptar lo que es. Puede gustarnos o no, pero hay que respetar las situaciones que se presentan y el proceso de cada cual para poder APRENDER de todo ello.
Aprovechemos y aceptemos nuestro momento Presente y aprendamos de nuestro Entorno, todos estamos en el mismo Camino, seamos conscientes o no. De esta manera, disfrutamos realmente de ese Todo que formamos y compartimos, haciéndolo con auténtica Empatía.