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El Proceso Depresivo como fuerza para salir de la Zona de Confort (Acción Conciencial I)
- 9 abril, 2016
- Posted by: CoachingPOP
- Category: Reflexiones de confrontación
En la mayoría de los casos, un proceso depresivo se da al tener miedo de no poder controlar nuestros pensamientos, a un estado de, por así decirlo, histerismo mental. Tenemos más miedo de la pérdida de control que del contenido de los pensamientos en sí.
Estos estados llevan a que nuestra mente pensante genere una serie de pensamientos compulsivos y descontrolados que se dan por un alto grado de miedo y terror. Si no hemos llegado a un entendimiento real de la razón de los estados depresivos, debemos buscar un momento de calma mental para ser capaces de dialogar internamente y, de esta forma, darnos cuenta del origen de nuestros miedos.
Pero es por este motivo que se dan estos procesos depresivos, para que el propio sufrimiento nos empuje al cambio y podamos de forma consciente entender el porqué de lo que nos ocurre y bloquea, de nuestros almacenamientos defectuosos, para que le quitemos conscientemente toda la importancia que a nivel inconsciente le hemos dado.
Una vez hemos indagado en nuestros almacenamientos defectuosos y ya sabemos el origen de nuestros miedos, es mejor no continuar dándole vueltas a aquello que ya sabemos, pues no llegaremos a una nueva conclusión.
Sin embargo, podemos haber llegado a una comprensión de nuestros almacenamientos defectuosos pero no haber terminado de aceptarlos, o no ser capaces de hacerlo por miedo consciente o inconsciente a salir de nuestra zona de confort. Es precisamente por esta incapacidad por lo que se arraigan los estados depresivos. Pero los procesos depresivos no son buenos ni malos en sí mismos, son una herramienta y un motor que podemos utilizar para que se genere el cambio cuando estamos en estados de bloqueo.
Por otra parte, como decíamos, todo proceso de esta índole se da por algo que no hemos sido capaces de llegar a aceptar. Se nos pone en una situación límite que nos proporciona la oportunidad de comprender, aceptar y neutralizar nuestros miedos desbloqueando los bloqueos mentales.
Incluso si miramos el significado de sufrimiento en la RAE, veremos lo siguiente en su primera acepción: “Paciencia, conformidad, tolerancia con que se sufre algo”. Es decir, es aceptar nuestros procesos depresivos para aprender de ellos.
Por tanto, llegado el estado depresivo, se dan 3 opciones:
- a) Avanzar con toda nuestra Fuerza de Voluntad realizando acciones con las que disfrutamos pese a la posible incertidumbre y miedo.
- b) Volver a la zona de confort y a un estado de “calma” aparente, reactivándose el proceso depresivo tarde o temprano.
- c) Generar un estado de negatividad más fuerte al no aceptar los procesos depresivos ni comprenderlos, que nos puede llevar a su vez a estadios depresivos más fuertes.
Cuando nos encontramos en este estado es tentador buscar la atención y compasión de los demás, pero debemos ser conscientes de que sólo de un entendimiento de nosotros mismos y de nuestros procesos y aplicando acción Consciente con toda nuestra Fuerza de Voluntad podremos llegar a transformarlo.
La inactividad y pasividad solo nos llevará a hundirnos aún más en el estado descrito.

Por tanto, como ya comentamos anteriormente, dado el caso, el primer paso es la acción, la puesta en marcha de aquello que nos entusiasma y hace felices. Aunque en ese momento no nos apetezca nada realizarlo, debemos poner toda nuestra Fuerza de Voluntad en ello, pues nos ayuda a transformar esos estados.
Hacemos hincapié, pues es importante, en lo siguiente: desde la inactividad, la pasividad y la autocompasión no lograremos sacar una conclusión real de la situación ni salir de los estados depresivos. Aunque pueda ser duro, la responsabilidad y el camino para salir de ellos están únicamente en cada uno de nosotros.
Si indagamos en estos procesos sin identificación ni miedo, veremos con total claridad que se nos está dando una oportunidad inmejorable de desbloquear los estados de bloqueo y aceptar todo lo que no hemos sido capaces de aceptar con anterioridad. Sabremos que nada es casual y que estos procesos se ponen a nuestra disposición para que podamos avanzar en el conocimiento y la expresión de nuestro YO más auténtico.