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Miedo en mí, miedo al entorno: los Almacenamientos Defectuosos (III)
- 22 marzo, 2016
- Posted by: CoachingPOP
- Category: Reflexiones de confrontación
Cuando estamos en los estados depresivos de los que hablamos, es porque no hemos llegado a indagar en nuestros miedos, en comprender esos Almacenamientos Defectuosos que hemos instaurado desde un estado de incomprensión. O que, tras la indagación, no hemos comenzado a generar el cambio desde la ACCIÓN (salida de la zona de confort) y esto se traduce en una falta de seguridad y reconocimiento interno, y como consecuencia de autoestima al no saber aún Quiénes Somos realmente a través del diálogo interno. Es decir, si no nos conocemos, ¿cómo vamos a querernos? Y si no nos respetamos lo suficiente como para hacer lo que realmente nos motiva, ¿qué aprendizaje real hemos obtenido de la indagación de los miedos?
Como consecuencia de la pasividad interior y exterior, trasladamos esta inseguridad a todo nuestro entorno, que percibimos como hostil. Nos mostramos a la defensiva y buscamos culpabilizarlo, ofendiéndonos por su falta de comprensión hacia nosotros. Creamos una realidad distorsionada en base a nuestros miedos.
Es común en nuestros días escuchar cómo se culpabiliza a la humanidad por nuestro sufrimiento, alegándose que cada vez se tiene menos fe en ella. Pero, ¿dónde nos deja a nosotros como individuos esa percepción? ¿No formamos todos parte de la humanidad? Si entramos en este juego de la mente inconsciente, bien creemos que estamos en una posición de superioridad moral o sentimos que ni nosotros mismos tenemos solución. En cualquiera de los casos, es un claro síntoma de nuestra propia inseguridad trasladada a todo nuestro entorno, e incluso a todo nuestro mundo.
Tenemos parte de aquello que no aceptamos de lo que nos rodea integrado de alguna forma en nosotros mismos. Son nuestras inseguridades y miedos. Es aquello que no aceptamos de nosotros. Al no querer verlo en nosotros, y para poder aliviar el sufrimiento que esto nos provoca, buscamos culpabilizar y conceptualizar a los demás. Nuestro miedo lo quiere para sentir alivio.
Para ello es muy común enfocarse en lo externo a uno mismo para sentirse aliviado. Por ejemplo enfocarse en refuerzos positivos o nehativos de personas que te rodean, posesiones que se tienen, y al fin al cabo cualquier factor externo a mí que me hace sentirme mejor conmigo mismo. Es poner el foco fuera de mí para no tenerlo que hacer conmigo mismo. Y si tengo controlado lo externo me sentiré más seguro en mí. Es una seguridad basado en lo externo porque no se tiene seguridad interna.
Por otra parte, el miedo hace que no seamos capaces de mostrarnos tal cual somos debido a las mencionadas inseguridad y falta de autoestima. Esto hace que nos mostremos a los demás a través de máscaras con las que poder sobrellevar nuestro día a día, pasando por la vida sin hacer mucho ruido para no sufrir por “culpa” de los demás.
Una de las máscaras que usamos para “defendernos” de nuestro entorno es crearnos la de «seguridad en nosotros mismos» ante este. Nos mostramos seguros, aparentamos que todo va de maravilla, tanto por dentro como por fuera; mostramos ser la confianza personificada, que poseemos calma y controlamos la situación. Exteriormente nos mostramos tranquilos, sin embargo, nuestro interior está lleno de incomprensión e inseguridad, está la mente pensante, la confusión, el miedo, la sensación de soledad. Pero lo escondemos. No queremos mostrarlo a los demás.
La máscara o muro nos da cierta sensación de protección, es una zona de confort. Sentimos cierto control de nosotros y de la situación, pero en cualquier momento, cualquier suceso o comentario externo no calculado nos hará, cuanto menos, perder los papeles.
Al final, son defensas que crea nuestra mente porque en un momento de nuestra vida, en una experiencia vivida, nos sentimos menospreciados. Para compensarlo, nuestra mente inconsciente crea esas máscaras, para aliviar la falta de seguridad y autoestima que nos generó ese momento de incomprensión.
En ningún caso se trata de culpabilizarnos por tener estas actitudes, sino de indagar en la raíz de nuestros miedos para poder ir transformando nuestra Realidad y verla tal cual es.
Cuando vayamos indagando y re-descubriendo Quiénes Somos y seamos con autenticidad, no sólo repercutirá en nuestro bienestar sino que, al mostrarnos tal cual somos, sin las máscaras del miedo, percibiremos el entorno de una forma completamente distinta, con empatía y comprensión.

Llegados al Entendimiento de Quiénes Somos, al haber llegado a la raíz de nuestros miedos, sabremos que nosotros y el entorno somos lo mismo, pues formamos parte del entorno de los demás. Dejamos de comparar, dejamos de conceptualizar. Nos convertimos en los protagonistas de nuestra vida.