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El control del juego de la vida
- 16 febrero, 2018
- Posted by: CoachingPOP
- Category: Reflexiones de confrontación
Mucho se habla de que debemos controlar nuestros actos, nuestra vida, nuestros sentimientos… en definitiva, nuestra existencia. El control es un compañero imaginario que nos acompaña por miedo. Sí, has leído bien: miedo.
El control aparece cuando creemos que tenemos que conseguir algo. Hasta aquí, todo perfecto. Porque, querer conseguir algo es bueno, ¿no? Pero qué ocurre si ese objetivo realmente lo que enmascara es el miedo a que “vuelva a ocurrir algo”?
Miedo a que un pasado se repita, y nos vuelva a hacer sentir inseguros. Inseguro de no saber cómo actuar, cómo afrontar la situación… incluso de cómo sentirlo y qué mostrar u ocultar a los demás. En definitiva, miedo a no saber cómo “ser”. Porque creo que ser yo no es suficiente.
Quiero evitar sufrir, notar en mi interior el dolor y el rechazo… pero la realidad es que soy yo el que se rechaza a sí mismo, provocándose dolor y sufrimiento. Creo que “controlando” voy a evitar ese dolor, cuando cada vez que me controlo estoy diciéndome inconscientemente “no eres válido, no eres bueno, no debes ser tú…”
Y eso es lo que duele. Duele el censurarse y creer que se es un error. Error porque no se es suficiente con ser, ni con que los demás sean.

Quiero más, y más… para llenar mi carencia interior, sin darme cuenta de que hay un agujero por donde todo vuelve a irse, y vuelvo a sentirme igual de vacío. O quiero menos, y menos… para tener una excusa de llorar y sentir que los demás se hacen cargo de mí. Porque eso me hace sentirme atendido.
Y ese es el verdadero origen del control. El control de mi inseguridad, de mi distorsión… de mi miedo. Tengo miedo de dejarme ser yo. Y tengo miedo de que los demás sean ellos, y me pongan en la tesitura de ver lo que no soy y he creído ser.
Controlar lo simple, la espontaneidad, mi esencia… es la verdadera censura. Porque nadie sabe cómo va a actuar en cada momento. Porque la espontaneidad es libre, y no espera. Simplemente vive el juego en cada instante, y se permite pasar por todos los estados naturales que experimenta y siente, sabiendo que nada dura y a la vez, todo perdura. Que todo existe porque nada existe. Que simplemente Es porque nada tiene que ser.
Da igual qué personaje seas. Ya formas parte del juego y no eres ningún personaje, simplemente un jugador más.
Cada vez que controlas estás encerrando en una jaula tu única parte que trasciende el tiempo: tu esencia, tu espontaneidad, tu niño que simplemente quiere experimentar el juego de la vida.
La decisión está en tu mano. ¿Elijes controlar el juego e ir creando reglas según te convenga para “ganar”, o decides simplemente disfrutar de la partida, sin más?
Compite o simplemente juega. Igualmente, ya estás en el juego.

Texto extraído del libro «La Programación de tu Inteligencia Emocional» de CoachingPOP.
Author: AdminPop
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